Anécdota histórica: no es tan malo el diablo como lo pintan

"¡Francisco Mostajo! Sí, Mostajo, “el diablo”, “el come-cura”, “el descreído”, al que tías, abuela, madre y vecinas le habían enseñado a temer, el único habitante de Arequipa al que era pecado saludar"

Historia

Anécdota: La hoy cuadra de la calle Ugarte contigua al Convento de Santa Catalina, a principios del siglo XX y desde antiguo, se llamaba “Callejón de las Quiteñas”.

Sucede que una noche de 1902, un hombre que transitaba por la calle de Santa Catalina, se dio cuenta que un niño, en las inmediaciones a la entrada al Callejón de las Quiteñas, dudaba atravesar el callejón por el temor que en su mente infantil despertaba la obscuridad total que diluía el pasaje citadino en el misterio. El hombre, apenas dibujado en la penumbra de un lejano farol de la calle catalina, se acercó al muchacho y comprensivo le preguntó: ¿Qué te pasa? El niño le confesó su aflicción, a lo que su interlocutor le dijo: Vamos, te acompañaré, y se pusieron hombre y niño, como seguridad y temor, a caminar como almas en pena por el callejón.

En el trayecto, el hombre incentivó conversación con el niño para darle confianza y cuando terminaron el obscuro atajo, ya eran amigos. Pero grande fue la sorpresa del chiquillo, cuando ayudado por una luz de la calle de Bolívar, reconoció que su amable acompañante era nada menos, que ¡Francisco Mostajo! Sí, Mostajo, “el diablo”, “el come-cura”, “el descreído”, al que tías, abuela, madre y vecinas le habían enseñado a temer, el único habitante de Arequipa al que era pecado saludar.

Tartamudeando y como queriendo borrar de su mente lo que sus ojos veían, el niño atinó a decir:

Gra-a-cias, se-e-ñor. ¿Có-có-mo se llama usté?

Francisco Mostajo. Ahora ya no había duda en la mente infantil con la
respuesta. Como pensando en voz alta el niño balbuceó una pregunta: -¿Y cómo es usted tan bueno?

El hombre se dio media vuelta, se enfundó en las sombras y regresó a la calle de Santa Catalina, donde vivía.

(En las citas textuales de esta anécdota se respeta la ortografía de los originales)

Juan Guillermo Carpio Muñoz
Texao. Arequipa y Mostajo. La Historia de un Pueblo y un Hombre.
Tomo IV. Pág. 90

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