“Cartografía de lo invisible”: la poesía para graficarnos como nación

¿Tenemos trazado quienes somos, como individuos, como ciudad, como país? Robert Baca, busca nuestros aciertos y fracasos en su poesía

Poesía

¿Tenemos trazado quienes somos como individuos, como ciudad, como país? En “Cartografía de lo invisible” Robert Baca, desde Francia, busca graficar los aciertos y principalmente los fracasos por los cuales pasamos como nación, a través de su poesía.

Con la edición de Teo Pinzás de Pesopluma y bajo el sello de Aletheya, el libro fue presentado después de varios años de trabajo del autor. En esta entrevista, buscamos entender las motivaciones de Robert a escribir este libro.

Escribir poesía desde el otro lado del mundo

¿Cuál fue el proceso que conllevó el escribir el poemario?

El proyecto yo lo tenía en Arequipa, empecé a escribirlo ahí. La cosa era mapear la ciudad poéticamente. Decía “¿cómo es posible que varias ciudades del Perú estén poéticamente trazadas? quiero hacer algo así con Arequipa” y empezó como un proyecto prácticamente documental. Veía las calles y paseaba por la ciudad y era lo que quería. Pero luego me trabé, no avanzaba. Estaba en un montón de proyectos que no tenía que ver con la literatura, pero sí con gestión cultural. Luego gane la beca para venir a Francia y ahí empezó todo: la percepción cambió totalmente. Ya no era simplemente la ciudad, sino una relación conflictiva con la ciudad y una relación conflictiva con el Perú, cosas que empiezan a aflorar con la distancia.

Ver que el Perú tiene un montón de fallas por simple analogía al estar en Europa y esa especie de inadaptación que había vivido en Arequipa porque no me sentía del todo cómodo, que pasaba al mismo tiempo aquí. Entonces, estás en una especie de intersección de dos universos a los que no terminas de pertenecer del todo. Eso hizo que empiece a ver no solo a Arequipa, si no al Perú, y trabajar desde la historia.

Ya no solo era la concepción de Arequipa como un espacio, sino también dentro del tiempo, como se insertaba dentro de varios procesos en los que había estado: el problema de la república, el hecho de que Arequipa desconozca el lado andino con el racismo que tiene, también que para nosotros como arequipeños no existe la amazonía. Entonces, era toda esa concepción del Perú como una totalidad imperfecta y no creo que la hubiera podido tener si no hubiera salido de Arequipa.

¿Qué sentimientos tenías al escribir sobre Arequipa estando tan lejos de la ciudad?

Yo creo que mi relación con Arequipa siempre va a ser un poco conflictiva. Yo me fui porque sentí que Arequipa no me satisfacía. Había llegado a un tope, no me satisfacía a nivel intelectual, sentía que en algún momento todo se hacía monótono, la corrupción en todo lado y en todo sentido: desde la política, a ver como estaba metida en todo el mundo cultural y académico. La meritocracia no iba a funcionar. Me gusta mucho Arequipa, la adoro y me da pena que no podía convivir con ella por una cosa totalmente de evolución personal y eso hizo que me vaya.

Los seis primeros meses la pasas atroz, ósea empezar de cero. Arequipa se vuelve una especie de refugio armónico, pero a veces dices “¿Por qué me he tenido que ir? ¿Qué es lo que falla en el Perú para que yo y 3 millones de peruanos más tengamos que hacer esto e irnos?” Las relaciones conflictivas que hacen que nos vayamos o que nos quedemos. Yo no te podría hablar de un solo sentimiento, te podría hablar de muchos: por momentos tengo rabia, por momentos soy feliz, por otros momentos siento nostalgia. Creo que el poemario oscila entre esos sentimientos y se puede leer momentos en los que dices “el Perú es lo más chévere” y otras donde dices “el Perú es demasiado caótico”.  Traté de ser lo más honesto con esos sentimientos.

El confinamiento: escribir en cuarentena y sentimientos encontrados

¿Hay partes del libro que escribiste en cuarentena? ¿Cómo fue escribir en este contexto, estando tan lejos y sin posibilidad de regresar por el confinamiento?

Cuando inició la cuarentena ya había terminado el poemario, incluso las partes que no son necesariamente poéticas, sino en prosa poética, con testimonio y ensayo. Esa parte las volví a trabajar en cuarentena porque había unas cosas que no funcionaban y las trabajé con Teo Pinzás, de Peso Pluma. Para esa etapa ya estaba bastante tranquilo, fue un trabajo de disciplina, de tener tiempo, ya que a la vez hacía un proyecto de tesis. Pero lo que sí me enloqueció un poco fue el hecho que se cierren las fronteras.

Al principio dices “bueno, no puedo viajar porque tengo problemas con la visa” o “no tengo plata “. Pero cuando te dicen no puedes viajar porque están cerrando las fronteras, no es parte de una voluntad o una libertad individual sino una especie de imposición. Eso hizo replantearme el grado de construcción de familia y el hecho de donde están tus lazos y tus raíces. Todo el tiempo llamar a casa, a mis amigos. Yo creo que la cuarentena, a nivel geográfico, ha sido como una especie de estar más separados que nunca. Pero a nivel de comunicación ha sido una magia, me he vuelto a reconectar con mis amigos y eso fue interesante.

Lo que significa “Cartografía de lo invisible” y una mirada al futuro

Portada de “Cartografía de lo invisible”

¿Cómo fue que se llegó a la idea o concepto para portada?

La portada fue idea total de Augusto. Estuvimos hablando varias veces y me dijo “Ahora estoy pensando una cosa totalmente distinta” e incluso se tardó un poco en mandarnos la propuesta de la portada y estuvimos con Teo Pinzás y Ruhuan Huarca (editores) los resultados y fue ése. Yo creo que la pensó súper bien y creo que condensa bien la esencia del poemario.

El sentido global va hacia la construcción de la nación, que esta representado por “la Marianne” haciendo referencia a una revuelta en París y me gusta cómo estos valores de la república que son la fraternidad, igualdad y libertad, se ven representados en el modelo de nación. Por eso tiene, en vez de la bandera francesa, la bandera peruana. Es justamente esta crítica al modelo de estado-nación que se hace al estado peruano el tema central: la concepción de la República y nuestra creación como Estado y la problemática que se ha superado en estos 200 años.

¿“Cartografía de lo invisible” es una transición? ¿Qué significa esta transición para ti, entre lo que escribiste acá y lo que escribirás en el futuro?

Yo creo que, para mí, cada libro que he sacado representa una etapa distinta. Siendo objetivo, no publico un libro desde el 2010, son casi 11 años. Creo que eso se puede ver al final del poemario, que la escritura es un poco más pausada, creo que fluye un poco más. Al medio del poemario es una poco más turbulento y las imágenes más condesadas. Yo creo que, si va a haber un cambio, quizás podría quitarme un poco esta condensación de imágenes que es a lo que tiende mi escritura. Pero no sabría decirte hasta que conciba el siguiente libro. Tengo algunos intereses, pero no me llenan del todo y creo que tengo que esperar que pase un poco la ventisca de “Cartografía de lo invisible”

“No estamos cartografiados todos”: encontrarnos representados en la poesía

Finalmente ¿Cuál es la necesidad de cartografiar lo que se supone no se puede ver?

Yo creo que somos una sociedad en la cual todavía no estamos cartografiados todos sus individuos. Somos una sociedad con muchos parches, muchas improvisaciones, con muchos territorios en los que tenemos que mostrarnos. Justamente (el poemario) habla de dos secciones. Una de ellas, es la frase de Adam Smith que habla de la mano invisible, que es el capitalismo y el insertar un poco al Perú en el capitalismo tardío. Al mismo tiempo el cartografiar esas voces e identidades, esa versión no canónica de lo que somos los peruanos. Hay una representación homogénea y se puede ver en todo lado. Desde la representación política y social y la de los intelectuales como lo que pasó con el tema de la FIL Guadalajara.

Creo que apela a mapear esas partes que no están mapeadas dentro del imaginario arequipeño: no somos Arequipa, la ciudad blanca, la de los arquitos de Yanahuara, la del centro histórico. Somos una confluencia de muchas cosas más, la migración, tradiciones y más. Eso me lleva a pensar un poco más abiertamente, somos unas voces minoritarias a nivel nacional que se van a juntar y van a fluctuar con una visión más global. Ahí entra el tema de la Amazonía y otras culturas las cuales por cuestiones identitarias como cualquier lector podamos no sentirnos representados.

La búsqueda de este poemario es que cada lector o cada lectora pueda representarse un poquitito a través de lo que lee y diga “ah, Arequipa no es solo eso, es eso y otras cosas”, romper esos clichés identitarias que tenemos y ver que somos caóticos, complejos y múltiples, que a través de nosotros pasan miles de identidades y que no están totalmente mapeados.

Presentación del libro y venta

El libro ha sido presentado con favorables comentarios del editor del libro Teo Pinzás, la escritora Teresa Cabrera y la cineasta Karina Cáceres. Puede visualizar aquí.

Ya pueden encontrar el poemario en librerías y directamente contactando a Aletheya.

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