Chaku en Arequipa: tradición ancestral de cuidado de vicuñas

La Reserva Salinas y agua blanca alberga 50 chakus, incluyendo 6 ecoturísticos, reactivando economías de las comunidades altoandinas del 15 de mayo al 15 de noviembre.

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En las altas llanuras de Arequipa, la Reserva Salinas y Aguada Blanca da la bienvenida a la milenaria tradición del “chaku“. Este antiguo rito de arreo, captura y esquila de vicuñas, ha perdurado a lo largo de los siglos, manteniendo a estos majestuosos animales como símbolos nacionales y contribuyendo a la economía de las comunidades altoandinas.

La Asociación de Protección y Conservación de la Vicuña de Vincocaya (APROCOVIN) junto con la Municipalidad de San Antonio de Chuca y la Autoridad Autónoma del Colca y Anexos (AUTOCOLCA) anunciaron el “IX Festival Ecoturístico del Chaku de Vicuñas y Festival de Comidas Típicas Vincocaya 2023“. Este evento se llevará a cabo el 11 y 12 de noviembre en el anexo de Vincocaya.

En las altas llanuras de Arequipa, la Reserva Salinas y Agua Blanca da la bienvenida a la milenaria tradición del “chaku”.

La celebración tiene una larga tradición con un propósito dual: proteger a las vicuñas, símbolo nacional, y brindar recursos económicos mediante la venta de su preciada fibra, valorada hasta en 400 dólares por kilo. Cada vicuña aporta en promedio 150 a 180 gramos de esta fibra. El “chaku” es una práctica ancestral de arreo, captura y esquila de vicuñas, realizada por cientos de personas en altitudes de 4,300 metros. El evento preserva prácticas incaicas de manejo de fauna silvestre, vitales para las comunidades campesinas en la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca.

Wilder Mamani Llica, gerente de AUTOCOLCA, destacó que estas actividades impulsan el turismo en la Reserva Nacional, mejorando la economía local.

Festival del chaku: una tradición de conservación

En la Reserva Salinas y Agua Blanca de Arequipa, se celebra el “chaku” con el propósito de esquilar a las vicuñas, símbolos de la región. Esta práctica, con raíces prehispánicas, protege a las vicuñas sin causar daño. El “chaku” es un evento esencial que se desarrolla a más de 4,600 metros sobre el nivel del mar.

El chaku, que significa “capturar” en quechua, implica el arreo de vicuñas, captura y esquila. Durante este evento, se aconseja a las personas arrojarse al suelo si las vicuñas aparecen fuera del cerco humano. Esto evita que las vicuñas escapen. Esta técnica, de aproximadamente 8,000 años de antigüedad, es eficaz en la esquila de vicuñas que alcanzan velocidades de hasta 45 kilómetros por hora.

El chaku es una trampa mejorada que rodea a las vicuñas con una cadena humana y las libera después de la esquila.

El chaku es una trampa mejorada que rodea a las vicuñas con una cadena humana y las libera después de la esquila. Esta práctica se ha convertido en una forma vital de manejo de fauna silvestre, preservando a las vicuñas y apoyando la economía local.

Papel de las vicuñas en la historia y conservación

Las vicuñas tienen una historia rica en Perú. En el mundo prehispánico, las vicuñas se esquilaban para trajes de autoridades supremas, como los Incas. Sin embargo, durante la Colonia y la República, las vicuñas fueron cazadas de manera excesiva, disminuyendo su población drásticamente.

Hacia 1965 solo quedaban unas 3,500 vicuñas en Perú, en comparación con las cientos de miles que había previamente. La creación de la Reserva Nacional Pampa Galeras en 1969, en el departamento de Ayacucho, ayudó a amortiguar esta crisis. En la actualidad, se realizan alrededor de 260 rituales de chaku en todo el país.

Las vicuñas desempeñan un papel vital en el ecosistema de la puna andina. Su esquila sin dañar el pasto ni el suelo garantiza la conservación del ecosistema.

Las vicuñas desempeñan un papel vital en el ecosistema de la puna andina. Su esquila sin dañar el pasto ni el suelo garantiza la conservación del ecosistema.

Valor de la fibra y su impacto en la comunidad

La esquila de vicuñas no solo es vital para la conservación, sino que también tiene un impacto significativo en la vida comunitaria. La fibra de vicuña se valora a 300 a 400 dólares por kilo. El dinero obtenido a través de su venta se destina a proyectos culturales y ayuda a personas necesitadas.

Este año, el chaku de Pilas fue especialmente exitoso, con la captura de 262 vicuñas, de las cuales 162 fueron esquiladas, produciendo 30 kilos de fibra. Este proceso mantiene una población sana de vicuñas y genera ingresos para la comunidad.

El ritual del Chaku: celebración ancestral y eco-turística

El chaku es más que una práctica de conservación; se ha convertido en una celebración eco-turística en Perú y Arequipa. La comunidad se une para arrear a las vicuñas usando banderillas y estrategias tradicionales para conducirlas a corrales temporales donde se las esquila.

La ceremonia incluye un “matrimonio” simbólico entre dos vicuñas, simbolizando la importancia de la reproducción de la especie. La celebración culmina con un pago a la tierra y una “challa“. La valorización de la fibra de vicuña es un componente fundamental de estas prácticas y ayuda a impulsar la economía local.

El alcalde de San Antonio de Chuca, Claudio Apaza Velázquez, trabaja para obtener precios justos para la venta de la fibra, idealmente, de 500 dólares por kilo. Esto beneficiaría a las comunidades locales y garantizaría la sostenibilidad de esta tradición milenaria.

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