Susana Baca: Chabuca era bien atrevida y moderna

La muerte de Javier Heraud la impactó y cambió su música por esa razón

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Susana Baca, la afamada cantante e investigadora musical recordó pasajes inolvidables y desconocidos de la gran Chabuca Granda, acompañada del escritor y biógrafo Rodrigo Sarmiento y el historiador y sociólogo Raúl Álvarez Espinoza; con motivo de los cien años de nacimiento de la compositora de la Flor de la Canela.

Invitada al Fórum Digital Moquegua del Hay Festival, Baca refirió que este año “que nos ha tenido confinados”, comenzó a hacerle un homenaje personal, escuchando y releyendo sus letras y sentirla. “Ése fue mi afán, para estar con ella, para recordarla y celebrarla”.

En mi casa se escuchaba radio y a mi madre le encantaba Chabuca, pero ella no cantaba, sino que otros cantaban sus canciones. Mi primer encuentro con ella fue cuando yo vivía en Miraflores y Dora Bazán me dice, ¿quieres conocer a Chabuca Granda? y fuimos a su departamento en 28 de julio. Ese día ella cantó. Había un guitarrista y otros músicos y ella decía “yo soy telonera, voy a cantar primera”.

Terminó de cantar y me presentan como cantante y me pide que cante. Le dije que yo cantaba sus canciones y canté. Al finalizar, Chabuca me dice, “búscate otras canciones porque con las mías, no te van a escuchar mucho”.

Nos hicimos amigas y volví a su casa varias veces y vi los libros que tenía y que sacaba. Eran libros de poesía y ponía música y tocaba en su piano o sino contaba historias; y yo aprovechaba para preguntarle y ¿por qué dices eso en esa letra? y ella me contaba. Me contó lo de José Antonio Lavalle de quien pensaban era su amante; pero no, era un señor que ella conocía. “No soporto cuando cantan gritando José Antonio, José Antonio”, decía.

Recuerdo que venía su cumpleaños el 2 de setiembre y me dice, “seguro que a las doce va a venir gente y no quiero. Quiero recibir mi cumpleaños en otro lado”; y nos fuimos a Barrios Altos, a la casa de Victorita Angulo. “Ahí vas a conocer al que le digo -Déjame que te cuente limeño- porque ese hermano estaba siempre mirando para afuera del Perú”.

Bailó para comprarse una raspadilla

Susana Baca recuerda que Chabuca le contó que como su primer hermano muere y ella era la segunda, sus padres eran muy temerosos y no querían que tomara raspadilla que preparaban en la calle. Ella convence a su hermano menor, a quien vestía de mujer y ella se vestía de hombre y bailaban al lado del vendedor de raspadillas y como atraían gente, él les daba raspadillas. Tenía un fuerte sentido del trabajo.

Chabuca siempre fue una mujer muy trabajadora. Era una obrera de la música, muy disciplinada, tenía sus horarios. Ella asumió el arte como un trabajo y para ser artista en nuestro país, hay que trabajar duro y ella se la juega poniendo una especie de spa en su casa con lo que ganó por la Flor de la Canela; pero el negocio fracasa y tiene que cerrarlo.

Era bien atrevida, si uno lee sus letras. Decía cosas muy fuertes pero con mucha elegancia. Y también era muy moderna. Le cantaba a la Lima que ella estaba viendo. “Esta mujer tenía una claridad para conectarse con los temas que ella veía y por eso la sientes a Chabuca muy emocionada, con cosas que la emocionan y como una poeta se desborda, canta y compone.

Etapa de Chabuca moderna

Siempre fue moderna, deja paulatinamente el vals y está experimentando con la música y coincide con cambios profundos en el Perú y ella estaba en su tiempo, en el momento de las cosas. Esta Chabuca habla de la reforma agraria y le canta a la tierra de otra manera. Luego le canta a Javier Heraud.

Chabuca no conoció nunca a Heraud, pero la misma noche que lo asesinan, cuando estaban haciendo el duelo de la muerte, llegan a la casa Corcuera y otros poetas y estaban llorando; y le cuentan quién era y por qué lo mataron. Eso provoca un shock en ella y la cambió para siempre y a su música. Ella asume ese personaje, lo tiene dentro y comienza a componer con esto que pasó. Es una huella muy fuerte y profunda la que deja en Chabuca.

La asocian al gobierno de Velasco

Chabuca compone Paso de vencedores, en pleno gobierno de Velasco. Ella ya tenía una voz política que se pronunciaba, siempre elegantemente, pero muy profunda. Habla de los hombres que se están hiriendo, insta a que el soldado sea un guerrillero, invoca a que se continúe un proyecto en el que ella creía y por eso la asocian al gobierno.

En una ocasión, ella va a palacio de gobierno invitada, porque Velasco quiere oírla cantar Paso de vencedores; pero antes, canta La Camisa, una canción que es muy fuerte. Ella me contó que estaba presente el militar que dirigió el operativo de asesinato de Javier Heraud, que escuchó la canción La camisa y “al tipo se le caían las lágrimas”; luego cantó la que le solicitaron y. al final, también cantó Las flores buenas.

“Tu ves en Chabuca a esa mujer, con ese poder de decir lo que decían sus canciones que, aunque no iban a cambiar al mundo o al Perú, tenía esa fortaleza que ella mostraba, cantando”.

El recuerdo más atesorado

Susana Baca recordó que Oscar Avilés hace un concierto que se llamaba Avilés solo, pero que en realidad estaba acompañado por una serie de músicos con los que había tocado alguna vez. “Chabuca me dice, tengo que ir a cantar y nos vamos al Teatro municipal y de allí, regresamos a la casa. Ella me dice, voy a preparar algo para que cenemos y hace unos tallarines que me parecieron una maravilla; y me acuerdo que en mi plato caían mis lágrimas, de la ternura que me dio esta mujer, dándome de comer unos tallarines inolvidables para mí.

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