Hildebrandt: “No espero nada de estas elecciones, en estabilidad y democracia”

Hay periodistas que han decidido abandonar el periodismo. Son agitadores y están haciendo propaganda gruesa y noticias muchas veces falsas

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Hildebrandt

El reconocido periodista César Hildebrandt, precisó que estamos entre Castillo y Fujimori y el dilema es el precipicio o el abismo y, por tanto, no espera nada de estas elecciones. “No espero nada en términos de estabilidad, de compromiso con la democracia y de avance y de progreso”. Lo que espero que surja el próximo domingo es un gobierno acosado.

“Si gana Keiko hará todo lo posible por acumular poder igual que hizo su padre y creará tensiones sociales gigantescas, porque dos tercios del país no la quiere y hay gente que votará por ella con la nariz tapada. Y si gana Castillo, tendremos un gobierno intrínsecamente débil, con un Congreso absolutamente hostil, que paralizará cualquier reforma o reformas que él pueda plantear o sostener”, sostuvo el director del semanario Hildebrandt en sus trece, en entrevista con la Red de Medios Digitales del Perú.

Entonces, este es el resultado de la partidocracia rota, el resultado del desinterés por la política, el divorcio entre la inteligencia y la política, entre la cultura y la política. Éste es el resultado de una crisis ética, social, política de toda índole; de un país que se creía en marcha hacia el desarrollo y que de pronto, frente a una pandemia fue desnudado por ella, fue descubierto en toda su desigualdad y en toda su miseria social, dijo.

Los periodistas hacemos política a nuestro estilo

Sobre si alguna vez pensó en formar un partido político o postular a un cargo, Hildebrandt refirió que alguna vez fue presa del narcisismo, “pero no tanto para postular a un cargo a dirigir a los peruanos.

“Me interesa mucho más el periodismo que la política. La política me produce digamos una mirada de observador crítico y escéptico, pero nunca me he imaginado sumergido en la política, comprometido profesionalmente con la política. Desde luego, los periodistas hacemos política a nuestro estilo, con nuestras opiniones, nuestras fobias, querencias, en fin.

He tratado de ser lo más discreto posible en esos pareceres, pero los periodistas sí hacemos política. Yo, por ejemplo, nunca he hecho política de derechas. En los diarios que he fundado, las revistas, los medios en los que he trabajado, nunca pude concebir que la derecha peruana tuviese derecho absoluto sobre las cosas y sobre las gentes. Nunca pude aceptar la hegemonía cultural y económica de la derecha. Ese puede ser el único rasgo ideológico de mi comportamiento periodístico. Pero no, no me apetecido ser refundador del país o mesiánico”.

Hay una dictadura absoluta en los contenidos de la televisión

La televisión me desterró el año 2006 y la verdad es que en el fondo me hizo bien y pudimos sacar el semanario y espero que dure, todo lo que yo pueda durar. No extraño la televisión y menos extraño esta televisión, dijo Hildebrandt.

“Veo a veces los programas de hoy y digo Dios mío de la que me salvé. Bueno yo no hubiera durado ante esta dictadura absoluta que hay en los contenidos de la televisión nacional, hubiera tenido que salir corriendo de allí o corrido de ahí. Como salí en 14 programas que tuvieron que echarme porque no aceptaba consignas”.

Añadió que la última vez que tuvo que salir fue en el año 2006, “porque no quise sumarme a una campaña de los medios en contra de Humala. Se tomó la decisión, se tomó la decisión –cuidado ¡eh! de apoyar al señor García y de satanizar al señor Humala. Yo fui comunicado de esa decisión por la gerencia de canal 2 y por supuesto me reí y por supuesto la desacaté y me rescindieron el contrato a finales de febrero del 2006. Fue la última vez que estuve en la tele. Alguna vez contaré estas cosas en un libro ameno y divertido”.

El periodismo corporativo está en crisis

Para ejercer la profesión de periodismo es necesario ejercer la rebeldía, enfatizó Hildebrandt. Pidió recordar que el periodismo es fundamentalmente un ejercicio de la rebeldía, de la insurrección, de la independencia de criterio y de volver a las fuentes. “Por eso es que el periodismo corporativo está en crisis aquí y en todo el mundo. Por eso es que la gente dejó de leer muchas veces prensa escrita, porque se convirtió en un anexo del poder económico, en un intérprete del poder económico.

Eso ha sucedido en Estados Unidos y ha sucedido en Perú en términos muy dramáticos. Tenemos un consorcio oligopólico presidido por el diario El Comercio que maneja el 80% de los diarios escritos y maneja un 40% de la publicidad en televisión porque tiene dos canales muy importantes”.

El periodismo es rebeldía, pasión

César Hildebrandt dijo que cuando se le pregunta qué es lo que debería imaginar un alumno como requisito indispensable para ejercer el periodismo, su respuesta es la misma. Recordar que el periodismo es rebeldía. Recordar la vieja gesta de Émile Zola, escritor y periodista francés que, con su pasión, logró salvar al oficial (Alfred) Dreyfus de una condena injusta. “El periodismo que vale la pena es ése, que cuestiona, que fiscaliza, que incomoda. Yo titulé uno de mis libros “Una piedra en el zapato” y eso es lo que he tratado de ser, una piedra en el zapato y algunas veces, una piedra en la bota, pero siempre una piedra.

“Hay periodistas de los medios nacionales que han decidido abandonar por un rato el periodismo. Son agitadores y propagandistas y no sé cuán largo será ese retiro. Están haciendo propaganda y propaganda gruesa, artillería pesada y noticias muchas veces falsas. Todos nos quedamos estupefactos cuando vimos cuando a un presunto científico que será seguramente, el ministro de Salud de la señora Keiko, todos oímos decir al doctor Bustamante que las vacunas eran agua destilada y que no servían para nada y la OMS ha certificado que tiene un 75% de efectividad. Ése tipo de cosas dañan. Hay periodistas que deciden no hacer periodismo”, sentenció.

Periodistas que se han vuelto propagandistas y “recurseros”

César Hildebrante contó que su semanario descubrió que una periodista que recibía dinero de la CONFIEP fingía escribir columnas muy imparciales, pero recibía dinero de la CONFIEP. “Y hay muchos periodistas que hacen lo mismo. Cómo arreglar esto, si en la mayor parte de los casos a la gente ni le importa. Es un tema difícil de enfrentar. Pero es absolutamente cierto, hay periodistas que dejan de ser periodistas y se convierten en propagandistas y además en recurseros, de lo peor, porque utilizan una noticia falsa y hacen propaganda con aquello que es lo más indeseable para la profesión, que es la mendacidad”, concluyó.

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