El trigo, la paja y la mermelada

"a la sociedad le cuesta separar el trigo de la paja con más dificultad que en otros y lanza su barro generalizador sobre todos por culpa de algunos. Es el caso de policías, abogados y periodistas"

Trocha urbana
periodistas

En todo oficio o profesión existen buenas y malas personas. Pero, en algunos casos, a la sociedad le cuesta separar el trigo de la paja con más dificultad que en otros y lanza su barro generalizador sobre todos por culpa de algunos. Es el caso de policías, abogados y periodistas. Esto sucede a diferencia de profesores, médicos y curas, por ejemplo. Estos gremios tienen no pocas ovejas negras, pero sus maldades no repercuten en la reputación de toda su profesión. En ese contexto, podemos afirmar que, en el Perú de hoy, el periodismo está desprestigiado.

“Prensa mermelera” es una frase que se escucha a menudo en las redes y en la calle; pero, esta situación no es solo consecuencia de la mala manera en que algunos ejercen el oficio, sino también de lo bien que otros lo aplican, aunque suene contradictorio.  En inicio, debemos entender que “mermelada” era parte del argot que los periodistas utilizaban para referirse a aquellos que aceptaban dádivas o prebendas a cambio de magnificar, minimizar o mutilar información periodística. Es decir, la misma prensa utilizaba este término para descalificar comportamientos antiéticos dentro del gremio. Por un lado, es sano admitir que existen no pocas personas que se autodenominan periodistas y utilizan esa credencial para el chantaje, la politiquería y la corrupción. No obstante, no son solo a ellos a quienes se ataca con el apelativo de “mermelero”.

En los últimos años, muchos políticos y gobernantes han utilizado ese calificativo para desautorizar a los periodistas que investigan sus “anticuchos”; que fiscalizan su labor y que cuestionan su moral. En otras palabras, la palabrita de marras ha sido utilizada en contra de periodistas que hacen lo correcto. Lamentablemente, lo único que llega al público son las malas intenciones.

Los periodistas nunca dejamos de serlo, ni cuando estamos de vacaciones, ni cuando nos jubilamos. Hace mucho que no “piso calle” – como se dice en el argot periodístico para referirse a quienes salen en busca de la noticia-, por la pandemia y porque llegué a otro tipo de labor; pero, nunca dejaré de sentirme periodista. Por ello, creo que es importante reconocer que hay periodistas haciendo una gran labor. Y que es urgente que los gremios, como quiera que se llamen; sirvan de una buena vez para ayudarle a la sociedad a separar la paja del trigo.

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