¿Tienes un amigo que trabaje en Essalud?

"ese sistema de privilegios puede llegar a niveles mortales. Eso sucede cuando el problema se traslada al sector Salud"

Trocha urbana

Suele discutirse de lo odiosas que son las argollas en el sector cultural y lo dañinas que pueden resultar para un desarrollo igualitario e inclusivo. La importancia del tema es indiscutible, sobre todo si nos ponemos a pensar que ese sistema de privilegios puede llegar a niveles mortales. Eso sucede cuando el problema se traslada al sector Salud. Cuántas veces no hemos sabido de personas que están buscando contactarse con alguien que tenga un amigo que trabaje en Essalud para conseguir una cita, una cama de hospitalización o un quirófano. Esos servicios, que deberían ser un derecho para todos los asegurados, se convierten en un privilegio para aquellos afortunados que tengan un amigo o pariente trabajando en la seguridad social.

Si antes del Covid-19 la situación ya era dramática, luego de la pandemia es -literalmente- mortal. En los pasillos del hospital central de Essalud hay camillas con pacientes que esperan durante días por una cama de hospitalización. El orden de atención no está determinado por el orden de llegada, sino por el de gravedad, explica el personal asistencial a los angustiados parientes. Pero, todos sospechan que existen otros factores no médicos que favorecen a unos por encima de otros. La sospecha se funda en esas veces que supieron de aquellos que no esperaron tanto para ser atendidos gracias a conocer alguien trabajando en EsSalud.

En nuestro país, solo contamos con 14 médicos por cada 10,000 habitantes, que es la cifra más baja en todo Latinoamérica. Eso, más la corrupta y negligente administración del sistema, ha convertido la salud en un privilegio. Así que, cuando Perú Libre, el partido de gobierno, se desgañita pidiendo que la Constitución cambie para declarar a la salud como un derecho, está haciendo gala del más grande cinismo. Pues su deficiente gestión en el sector es la principal culpable de la crisis actual. Seguramente, el premier Aníbal Torres, calificaría a la autora de esta nota como “mala madre”, por achacar al gobierno actual la culpa de un problema estructural, de la misma manera como atacó a una periodista capitalina luego de que ella formulara una crítica similar respecto al retraso en la construcción de una carretera. Pero, justamente, esa es otra gran responsabilidad del gobierno: no querer asumir ninguna responsabilidad.

¿Cuál es la responsabilidad de Castillo en la situación actual del sector salud? Al parecer, debido a que el dueño de Perú Libre es médico, se le ha concedido el sector como un feudo en el que paga favores políticos a personajes incompetentes con un puesto de trabajo en cargos de confianza. Así, mientras Vladimir Cerrón -el que no iba a ser ni portero, según Castillo- nombra a funcionarios incapaces en Essalud, la vida de los pacientes sigue dependiendo de tener alguien conocido trabajando en el hospital. Así, el líder de un partido de extrema izquierda, que dice defender al pueblo, reduce a la mínima expresión el derecho a la salud. Encima, tiene el descaro de publicar en redes sociales propuestas para unificar todo el sistema sanitario del país. ¡Sálvense quien pueda!

Si tienes un amigo que trabaja en Essalud, cuídalo. Se podría decir así, parafraseando a Manuel Morales en aquel poema que habla de un amigo que toca el tambor. La vida nos puede sorprender a todos con una urgencia médica y, ya sabemos, la salud es un privilegio. 

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