La campaña que se viene

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

Dentro de 7 meses, tendremos que ir a las urnas para elegir a un nuevo presidente para el Perú y el panorama no es nada auspicioso. Entre pandemia, poscuarentena y crisis en todos los sectores, nuestro frágil sistema democrático será presa fácil del populismo y la charlatanería al más alto nivel.

elecciones y pandemia

Como es bien sabido, en los procesos electorales imperan las emociones sobre la razón. La rabia, la frustración, el resentimiento o la simple antipatía tienen mayor peso al momento de votar que una evaluación responsable de planes de gobierno o perfiles de candidatos. Los académicos le llaman posmodernidad y viene acompañada del desmoronamiento de instituciones. Con el paso arrasador de la pandemia tenemos la ebullición de todas estas condiciones; pues, las personas tienen más motivos para sentirse insatisfechas con el mundo y todos los sistemas que representen las carencias que las agobian. Es decir, los ciudadanos estarán más propensos al voto visceral de lo que habitualmente estaban.

En este contexto, son dos los tipos de candidatos que podrían encontrar mayor aceptación: los populistas y los antisistema. Los primeros, ya sabemos, son los que ofrecen todo lo que las personas quieres escuchar, sin importar la viabilidad de esas propuestas. Los segundos prometen cambios radicales que, en otras experiencias del planeta, no han servido para rescatar a los oprimidos más que para cambiar el nombre de sus opresores.

A esta situación se suma el hecho de que el sistema electoral sigue auspiciando la candidatura de aventureros y prontuariados, con lo que es muy poco lo que se pueda esperar. Ruego estar equivocada.

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